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lunes, 5 de octubre de 2015

"Los dioses se vengan de sus semejantes."

Me dedico de lleno a mirar cada gota de gotelé de la pared y sólo consigo ver eso: gotas de gotelé. El óxido de nuestros huesos se apodera de nuestra apatía trascendental carcomiendo hasta la última mota de polvo habida y por haber. La espera es una opción tan válida como la acción, pero tan patética como una negación propia. Os veo mirar demasiadas veces por minuto ya por la ventana pensando haber oído la carreta vacía mientras fingis que está llena; ¿acaso no ha llamado las suficientes veces el cartero a vuestra puerta? (Esperen, llaman a la puerta). Parece que me necesitan. Ya seguiré otro día.

Mientras tanto. Que os jodan.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Narnia existe.

Alguna vez te has preguntado algo y al segundo... Vaya, ya no recuerdo lo que iba a decir.

Se llamaba imaginación y se perdió. Ahora caminaba en un folio en blanco, sin tinta que derramar. Cada paso que daba, se giraba a mirar y no conseguía ver sus huellas. Su rostro era como recién salido de un anuncio de dentistas en el que la sonrisa estaba preparada para actuar. ¿Quién me mandaría a mí salirme del plato? De todos es sabido que es mucho más cómodo secarse en la misma servilleta, ponerse los mismos zapatos, acomodando tus ya conocidas rozaduras a ellos; mirarse en el mismo espejo, con la misma ropa, para no tener que ver que puede que otra te quede mejor: tu piel. Pero nada de eso te llena, nada de eso hace que vibres, nada de eso hace que seas tú y que vuelvas a reinventarte.

Una vez leí en un libro, un libro que seguramente podrías haber escrito tú:

  "+No puedo vivir sin ti.
  -Sí, sí que puedes.
  +Sí, pero no quiero".


Quizás sólo hace falta algo de penumbra, un par de verdades, tiempo y ganas. ¿Te animas a vivir contigo de nuevo?

sábado, 22 de agosto de 2015

"Siempre pienso en 6 cosas imposibles antes de desayunar."

Y es que a nadie la gusta  la parte quemada de la tostada. Es cancerígena, sabe mal, te cambia la cara cuando la muerdes y te deja peor sabor de boca. Pero es que siempre hay un pero. Y, esta vez, el pero va seguido de vida. Esa que tiene tanto el pan crujiente y recién salido del horno, como la parte en la que te descuidaste, confiaste, imaginaste e imaginaste mal, y por eso se quemó esa parte de la tostada. Pero, a quien no se le haya quemado jamás la tostada, no sabrá de lo que hablo. Pues yo te lo cuento: hablo de amor. Pero no del amor que te venden en una película de domingo tarde, o del amor que te promete el horóscopo a final de mes, o del que llevas absorbiendo desde pequeño en tus películas. No. El amor del que te hablo tiene esa parte quemada de la tostada. El amor del que te hablo, a veces, duele tanto que no puedes respirar; tanto que pegarías de hostias a un saco de boxeo por no pegarle a él; tanto que puedes odiarlo tanto que al segundo le pedirás que se siente a tu lado y desearás que alguna clase de hechizo le pegue los pies al suelo, para que no pueda volver a moverse de donde está; tanto que, cada vez que algo se rompe, te mueves al triple por buscar un pegamento mejor; tanto que de lo único que vas a estar seguro es de lo implicado que estás. Y es que yo también me pregunté por qué las tostadas casi siempre caen por el lado de la mantequilla. Pues bien, quizás ahí está la clave, casi. Seguramente, la culpa sea de la altura de la mesa. Pero la alternativa más sensata es evitar que caiga, comiendo como personas decentes.

Es difícil, pero nadie dijo que fuera fácil; Imagínate: Él quiere ir a la luna…y yo quiero llegar a él.


martes, 11 de agosto de 2015

"Querida... me pediste que dijera lo que pienso. Y aquí está, lo que pienso. No me castigues por no ser una de esas personas floridas que disparan sus sentimientos en aerosol, como un hidratante de incendios en un día de verano. Sólo odiaba la forma en que cambiaste cuando él regresó a la ciudad. Pero no me gusta odiar. Es malo para mi cerebro. Cada noche... cuando llego a casa, comienzo de nuevo. No traigo lo que sucede allí arriba, aquí abajo. Puede que no sea el propietario original de tu corazón... pero soy el mejor dueño ¡Y una opción mucho más saludable también! No tienes ni idea del temor que provocas en mí todas las noches al volver a casa...

...por la puerta chirriante trasera."


lunes, 27 de julio de 2015

"Agua (con cubitos y una rodaja de limón, en vaso ancho),por favor."

Puedes llamarlo X o puedes llamarlo Y, de todas formas, la ecuación jamás tenderá a cero. ¿Sabes esa sensación de estar en un lugar y notar como si todo estuviera electrificado por miles de cables invisibles? ¿Tanto que tienes que moverte de ahí o acabarás ardiendo? Pues más o menos algo así sentí.

Entramos a ese lugar, previendo que iba a ser la calma antes de la tempestad. Y así fue, bueno, fue más, pero yo no doy desí para mostráoslo aquí y así. Abro la puerta, entro yo y, acto seguido, entra ella. Y, como si de una vidente se tratara, dirijo mi mirada hacia la barra, él se gira y... la ve. La ve y no reacciona, no. Hiperreacciona. Su cara se descompone en un sinfín de emociones brutalmente pica-picapeantes (¿nunca habéis comido pica-pica o peta-zeta? pues esa fue la sensación). La de ella no sabría deciros porque, justo ahí, tuve que ir al baño (nada obsceno, nada biológico, sólo prudencial).

Al volver, ella aún se hacía la despistada, yo tan omnisciente que me iba a salir del pellejo si contenía más la sonrisa. "¿dónde nos ponemos?" Le dije. "Donde quieras (pero estratégicamente lejos-cerca de él, me dijo con su mirada)". "Ahí". Y nos sentamos. 5 segundos después le pido agua, dando por hecho que iría ella. Se gira (porque ni siquiera llegó a sentarse) y se dirige a la barra.

Y ahí empieza la vida real, que no la película, porque jamás mis ojos han visto una historia tan viva y auténtica
como aquella. Ni en la mejor de mis putas películas.


Ni en la mejor de mis putas... películas.




miércoles, 17 de junio de 2015

"First breath after coma"

Quizás no era exactamente así como lo recordaba pero Morla estaba segura de que ni la más tonta de las tortugas podría ir a esa velocidad nunca más.

-" Mamá, ayer cuando estaba en quirófano me pu..
+Ayer no hija, (la interrumpió) llevas ... tres días en la cama".

Pero nunca digas nunca.

Si quieren saber la historia, empieza así:

Una fiesta en mitad de la nada más cómoda y familiar que jamás hayan conocido. La mayor de las ilusiones por ver a esas células dopaminérgicas corriendo para ser las primeras en ser liberadas (a cuál más descarrilada). Millones de neuronas espejo sonriendo al unísono e inevitable sonido de aquellos latidos hipovolémicos. Un mar de sensaciones en todas y cada una de las sustancias que estaban intentando una metabolización de primer paso. Todo era perfecto. Tal y como nunca había querido Morla.

Empieza la función. Se abre el telón y empieza a sonar una canción y a verse sus caras felices (o eso pretendían ser) simultáneamente. Conforme avanzaba la representación aquella tortuga iba sintiéndose cada vez más volátil, menos física, más etérea. Hasta que desapareció.

En el trayecto hacia ninguna parte confortable. Cada vez más sed, cada vez menos agua. Y más angustia. Ella sólo quería dormir, dormir y soñar con volver a estar llevando ese mundo que jamás se había comido y pensar que, ahora, él a ella tampoco.

Llegó la hora. Hasta aquí. Y después... todo se fue complicando: una sala de espera, demasiado por hacer, poco tiempo y mucha fuerza. Esos fueron los ingredientes para que Morla, con la ayuda de esos arquitectos de vida, volviera a reconstruir esa ciudad sobre su caparazón. La decisión estaba en su mano: morir sin dolor o vivir sufriendo. Una elección que debió tomar en un minuto, ya que su respiración cada vez era más costosa y su cuerpo se impregnaba cada vez más de sepsilántropos.

Creo que no hace falta contarles cuál fue su decisión. Ni tampoco su transformación.

"A veces, solo un segundo".


Fdo: Alba.



jueves, 7 de mayo de 2015

Desde las entrañas.

En blanco. Me arranco una a una cada uña de las manos antes de poder siquiera describir lo que tengo enfrente. No digamos ya lo que hay en negativo.

Hoy he vuelto a tener el mismo sueño. Quisiera poder escribiros a vosotros y haceros gozar como perras pero, hoy sigue sin ser el día. Hay escritores que se dedican a contentar al personal. Hay escritores que se dedican a asegurarse el pan. Hay, otros, que... otros que ni siquiera saben por qué escriben ni qué escribir. Mi problema es el siguiente; jamás llegaré a ser escritora porque jamás podré contentar al personal, ni sabré cómo asegurarme el pan, ni siquiera contaré por qué escribo ni que siempre sé qué escribir. Porque es todo mentira. Vivimos en un continuo devenir y no venimos nunca. Y, cuando queremos venir, ya se han ido. Hay dos tipos de personas; las demás y yo. Nada de vanidad, si supiera más de la gente hablaría de ellos y no de mí. Pero, desgraciadamente, no es así. No sé un carajo de ti, porque aún me pregunto qué es de mí. Pero puedo decirte un par de cosas para que me puedas soñar, para que puedas tocarte si lo necesitas, para que puedas simplemente estar cuando te necesitas y nadie más lo hace. Espero no ser demasiado cobarde;

-Sufre, para que la sonrisa te sepa a gloria.
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-(siempre me costó reconocer cuándo/to necesito a alguien)
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- Y escribe, para poder disfrutar del sufrimiento.